Una de las imágenes más llamativas que dejó el eclipse total de Sol de ayer fue el curioso color de la corona solar. En muchas fotografías tomadas desde España aparece con tonalidades amarillas, anaranjadas y hasta rojizas, muy diferente al característico color blanco o blanco perlado que solemos observar durante otros eclipses.
La explicación está principalmente en la posición del Sol.
España: una corona dorada y anaranjada
En buena parte de España, la totalidad ocurrió alrededor de las 8:30 p. m., cuando el Sol estaba extremadamente bajo sobre el horizonte y próximo a ponerse.
En algunos lugares de España, el Sol se encontraba a pocos grados de altura durante la totalidad. Esta situación hizo que la luz de la corona tuviera que atravesar una cantidad mucho mayor de nuestra atmósfera antes de llegar hasta los observadores.
La atmósfera dispersa con mayor facilidad las longitudes de onda más cortas, especialmente azules y violetas, permitiendo que predominen las tonalidades amarillas, anaranjadas y rojas.
Es básicamente el mismo fenómeno que hace que una puesta de Sol se vea anaranjada o rojiza.
Por eso, una corona que normalmente observamos blanca podía adquirir ayer una espectacular apariencia dorada o anaranjada.
Islandia: una corona mucho más blanca
La situación fue diferente desde Islandia.
Allí la totalidad ocurrió con el Sol considerablemente más alto sobre el horizonte que en España. Al atravesar su luz una menor cantidad de atmósfera, la corona conservó mejor su característica apariencia blanca o blanco-plateada.
Groenlandia: el aspecto clásico de la corona
Desde Groenlandia, situada anteriormente en el recorrido de la sombra lunar, numerosas imágenes muestran una corona mucho más cercana a su apariencia habitual: blanca y plateada.
España: corona con mayor tendencia hacia tonos amarillos, dorados, anaranjados y rojizos.
Esto nos permite comprender que la corona del Sol no cambió realmente de color durante su recorrido por la Tierra. Lo que cambió fueron las condiciones atmosféricas a través de las cuales la estábamos observando.
La explicación está principalmente en la posición del Sol.
España: una corona dorada y anaranjada
En buena parte de España, la totalidad ocurrió alrededor de las 8:30 p. m., cuando el Sol estaba extremadamente bajo sobre el horizonte y próximo a ponerse.
En algunos lugares de España, el Sol se encontraba a pocos grados de altura durante la totalidad. Esta situación hizo que la luz de la corona tuviera que atravesar una cantidad mucho mayor de nuestra atmósfera antes de llegar hasta los observadores.
La atmósfera dispersa con mayor facilidad las longitudes de onda más cortas, especialmente azules y violetas, permitiendo que predominen las tonalidades amarillas, anaranjadas y rojas.
Es básicamente el mismo fenómeno que hace que una puesta de Sol se vea anaranjada o rojiza.
Por eso, una corona que normalmente observamos blanca podía adquirir ayer una espectacular apariencia dorada o anaranjada.
Islandia: una corona mucho más blanca
La situación fue diferente desde Islandia.
Allí la totalidad ocurrió con el Sol considerablemente más alto sobre el horizonte que en España. Al atravesar su luz una menor cantidad de atmósfera, la corona conservó mejor su característica apariencia blanca o blanco-plateada.
Groenlandia: el aspecto clásico de la corona
Desde Groenlandia, situada anteriormente en el recorrido de la sombra lunar, numerosas imágenes muestran una corona mucho más cercana a su apariencia habitual: blanca y plateada.
España: corona con mayor tendencia hacia tonos amarillos, dorados, anaranjados y rojizos.
Esto nos permite comprender que la corona del Sol no cambió realmente de color durante su recorrido por la Tierra. Lo que cambió fueron las condiciones atmosféricas a través de las cuales la estábamos observando.
¿Y las pequeñas zonas rojas alrededor de la luna?
Eso es diferente.
Durante la totalidad también pueden aparecer pequeños bordes o estructuras de color rojo o rosado inmediatamente alrededor de la silueta de la Luna.
En esos casos podemos estar observando la cromosfera y las prominencias solares. Su característico color rojizo está relacionado principalmente con la emisión del hidrógeno, particularmente la línea H-alfa, situada aproximadamente en los 656,3 nanómetros.
Por eso debemos distinguir entre dos cosas:
Eso es diferente.
Durante la totalidad también pueden aparecer pequeños bordes o estructuras de color rojo o rosado inmediatamente alrededor de la silueta de la Luna.
En esos casos podemos estar observando la cromosfera y las prominencias solares. Su característico color rojizo está relacionado principalmente con la emisión del hidrógeno, particularmente la línea H-alfa, situada aproximadamente en los 656,3 nanómetros.
Por eso debemos distinguir entre dos cosas:
Una tonalidad anaranjada que se extiende por buena parte de la corona puede estar fuertemente influenciada por nuestra atmósfera, especialmente con el Sol próximo al horizonte.
Los pequeños bordes y prominencias de intenso color rojo o rosado pegados al disco oscuro de la Luna corresponden a estructuras reales de la atmósfera solar.
Las cámaras también pueden cambiar el color
Existe otro factor que debemos considerar al comparar fotografías. El balance de blancos, la exposición, el HDR, la saturación y el procesamiento posterior pueden hacer que una corona ligeramente amarillenta aparezca mucho más naranja o roja.
Por eso no debemos utilizar una sola fotografía para determinar el verdadero color de la corona.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 nos dejó así una oportunidad extraordinaria para apreciar cómo nuestra propia atmósfera puede transformar visualmente un fenómeno que ocurre a unos 150 millones de kilómetros de nosotros.
La misma corona solar fue observada desde Groenlandia, Islandia y España, pero bajo condiciones atmosféricas muy diferentes.
Y en España, el eclipse prácticamente al atardecer produjo algunas de las imágenes más espectaculares del evento.
Las cámaras también pueden cambiar el color
Existe otro factor que debemos considerar al comparar fotografías. El balance de blancos, la exposición, el HDR, la saturación y el procesamiento posterior pueden hacer que una corona ligeramente amarillenta aparezca mucho más naranja o roja.
Por eso no debemos utilizar una sola fotografía para determinar el verdadero color de la corona.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 nos dejó así una oportunidad extraordinaria para apreciar cómo nuestra propia atmósfera puede transformar visualmente un fenómeno que ocurre a unos 150 millones de kilómetros de nosotros.
La misma corona solar fue observada desde Groenlandia, Islandia y España, pero bajo condiciones atmosféricas muy diferentes.
Y en España, el eclipse prácticamente al atardecer produjo algunas de las imágenes más espectaculares del evento.












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